Lengupá, se encuentra para ¡No olvidar!
Los días 18 y 19 de junio se realizó el Encuentro del Circuito de Memoria Histórica de la Provincia de Lengupá. Este espacio reafirmó la fuerza organizativa de la provincia y su compromiso con la defensa de la memoria y la reconstrucción del tejido social del territorio.

El encuentro reunió a líderes de las Mesas de Víctimas y a actores sociales de los municipios de la provincia, y contó con la participación del Personero Municipal de Miraflores, quien se sumó a este ejercicio de reflexión y resistencia. Desde este espacio se hizo una invitación a los alcaldes y demás personeros de la provincia a vincularse y a interesarse en estos temas, fundamentales para la defensa de la memoria, la reconstrucción del tejido social y la dignidad de las comunidades.
Durante estas jornadas, las voces de la comunidad se entrelazaron en torno a un tema fundamental: los Lugares de Memoria. Se reflexionó sobre qué eran, cómo se caracterizaban y, sobre todo, por qué defenderlos y reconstruir lo ocurrido en el territorio constituye un acto de resistencia frente al olvido y la impunidad.

En Lengupá, la memoria es una herramienta para la defensa de los derechos, la dignidad y la verdad. Hablar de memoria es hablar de territorio, de las huellas que la violencia dejó y sigue dejando; es hablar de la fuerza colectiva que se levanta para impedir que esas violencias se repitan y que las huellas que dejaron sean borradas.

Durante el encuentro también se dialogó en torno a la reflexión del padre Javier Giraldo, quien retomó las palabras del papa Francisco al señalar: “A quien sufrió mucho, de manera injusta y cruel, no se le debe exigir una especie de perdón social. La reconciliación es un hecho personal y nadie puede imponerla al conjunto de la sociedad. Aun cuando Dios la promueve en el ámbito estrictamente personal, con una decisión libre y generosa, nadie puede hacerlo”.
El conflicto entre la memoria y el olvido se abordo como un dilema permanente, cada uno con sus defensores y argumentos. Sin embargo, se concluyó que la estrategia del olvido resulta dañina: a nivel personal, social y universal. En lo personal, olvidar el pasado va creando en la conciencia una zona oscura que genera angustia y condena a repetir la historia. De allí surge el antiguo dicho: “El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”. En lo social, el olvido permite que se consoliden los proyectos de los victimarios; y en lo universal, crea ciclos de oscuridad en la humanidad que se repiten, buscando siempre la luz.
Por ello, se reafirmó la necesidad de la memoria, siendo esta un acto de resistencia y dignidad. Recordar no es solo un ejercicio histórico, sino una herramienta para impedir que los crímenes vuelvan a repetirse. El olvido, en cambio, abre la puerta a la impunidad y condena a los pueblos a revivir sus tragedias. La memoria, entonces, se reconoce como la fuerza que ilumina el pasado, protege el presente y defiende el futuro de las comunidades.
La Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria – COSPACC y el Centro Nacional de Memoria Histórica – CNMH acompañan y coordinan este proceso, fortaleciendo la articulación entre esfuerzos institucionales y comunitarios en aras de la defensa de la memoria y la reconstrucción del tejido social del territorio.
El Circuito de Memoria Histórica se proyecta como un camino que consolida la identidad provincial, visibiliza las luchas de las comunidades y teje un lazo social que se niega a rendirse ante el olvido y la indiferencia.

