Masacre en el páramo de la Sarna, diciembre de 2001

Por Corporación Cospacc

Ocurrió, el primero de diciembre de 2001 en la provincia de la Libertad del departamento de Boyacá región olvidada por el gobierno nacional durante décadas. 15 personas son vilmente asesinadas en un acto premeditado años atrás. La provincia es ahora noticia nacional.

El primero de diciembre de 2001, durante la mañana un aire frio recorrió toda la región, ocurrió en el departamento de Boyacá, una región considerada cuna de la libertad, pero olvidada por los distintos gobiernos del país. Todos los sábados los campesinos se preparan y arriban al mercado dominical sin excepción al municipio de Labranzagrande. Este mercado es sin duda el mayor de la provincia de la Libertad integrada por los municipios de Pajarito, Paya, Pisba y Labranzagrande, con una población no superior a los 13 mil habitantes. Región legendaria y perdida entre los anaqueles. Hasta ese entonces los municipios de Paya y Pisba no contaban con vías de acceso a pesar de los ingentes esfuerzos realizados por su población.

Fue un sábado, del terminal de trasportes de la ciudad de Sogamoso, todos los días a las 6:15 a.m. sale la ruta que de este terminal conduce al municipio de Labranzagrande capital de provincia. Este día un bus de la empresa Cootracero cuyo número interno 339, que cubría la ruta antes mencionada salió a la hora esperada. Una hora y media aproximadamente más tarde cuando el bus se encontraba a la altura del páramo de la sarna, zona fría, escarpada y poco habitada, fue interceptado por varios sujetos, quienes obligaron a los pasajeros, al conductor y al ayudante a descender del autobús; hicieron acostar boca abajo a 15 de ellos. Una abuela que todos los sábados viaja en función de comerciante a Labranzagrande y dos de niños más, fueron obligados a abordar de nuevo al autobús mientras los otros pasajeros continuaban boca abajo sobre el pavimento.

Unos estruendos de disparos aturdieron a los niños y la anciana que se encontraban en el bus. Los 15 pasajeros obligados a acostarse boca abajo sobre el asfalto quienes estaban con la incertidumbre de que pasaría, fueron asesinados, todos con un tiro de gracia en la cabeza, en un acto cobarde, que causo repudio y zozobra al mismo tiempo.

Rabia y zozobra, sentimientos encontrados guían ahora los destinos de la población. La masacre fue recibida con repudio y zozobra al mismo tiempo. Al día siguiente el mercado estaba desolado. Los comerciantes y campesinos al escuchar de la noticia, detuvieron su viaje semanal; el trasporte público suspendió las rutas hacia esta zona. Todo parecía desvanecerse. Sin embargo y como resurgir de las cenizas la población se levantó en acto de protesta. 11 días después, el 12 y 13 de diciembre la comunidad en general acompañada de sus alcaldes, personeros, párrocos y algunos concejales  se movilizó en acción de repudio y de justicia. Más de 300 personas se movilizaron en repudio contra lo ocurrido días atrás. En un acontecimiento sin precedentes los manifestantes realizaron una homilía en el sitio de los hechos y posteriormente en el sitio conocido como el Crucero en la vía que comunica la ciudad de Sogamoso con los Municipios de Aquitania y Tota, realizaron un bloqueo para exigirle a las autoridades departamentales garantías para continuar con sus labores y que la masacre no quedara impune. La actividad contó con el acompañamiento de la Fundación Comité De Solidaridad Con Los Presos Políticos y la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC Unidad Y Reconstrucción.

Al día siguiente luego de soportar la fría noche, una mesa de concertación se estableció compuesta por un delegado de la gobernación de Boyacá, un delegado del batallón Tarqui, los alcaldes, los sacerdotes, los personeros que se encontraban en el lugar y delegados de la comunidad. La respuesta institucional   a la barbarie, fue la construcción de un fuerte policial en la zona, respuesta vana y poco ética con los hechos ocurridos. De los labios del delegado de la gobernación se oyó un comunicado público de repudio, hecho con el cual la comunidad dio servido su cometido inicial y se devolvieron a sus casas.

Meses más tarde y no convencidos con las respuestas dadas por las instituciones, las comunidades en un acto masivo a mediados de abril se dieron cita al primer encuentro social y campesino de la provincia La Libertad, actividad que contó con la participación de más de 600 personas. entre las solicitudes más sentidas estaba la de forjar a que la masacre ocurrida el primero de diciembre no quedara impune, que se investigara y hubiera castigo a los responsables. otras de sus peticiones es la de terminar las vías que comunica a los municipios de Paya, y Pisba y la dotación de una emisora comunitaria.

Luego de catorce años, la impunidad sigue reinante en la región, los encargados de justicia aún no les han contado a las familias ni a la comunidad la verdad de los hechos.  En un ejercicio de información de prensa e investigación, se puede asegurar desde el movimiento social que la masacre no fue un caso fortuito o aislado[1], obedece a actos premeditados con anterioridad y a una dinámica de represión hacia poblaciones donde hay intereses de extractivismo o de megaproyectos. La acción de terror fue premeditada muchos años antes. Las AUC en un congreso realizado en 1996 en la zona de Urabá, determinaron como lugares estratégicos para garantizar la explotación petrolera en el piedemonte llanero de Boyacá y Casanare, generar terror a los municipios de Chámeza, y Recetor en el Departamento de Casanare y las poblaciones de Paya, Pisba y Labranzagrande en el Departamento de Boyacá.

Según alias Salomón[2] y Alias Solin de las autodefensas Campesinas de Casanare ACC, uno de sus principales acciones consistía en garantizar el funcionamiento de la industria petrolera, estas mismas palabras llevan siendo repetidas por los comandantes de las fuerzas militares de la zona y en donde las fuerzas militares contribuyeron no solo con información y complacencia si no que suministraron  armas[3] para cometer el rechazado suceso[4] donde hasta el momento no se conocen los autores intelectuales y mucho menos militares condenados por esa masacre.


[1]             http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12398451

[2]             Archivo Cospacc

[3]             http://www.comitedesolidaridad.com/index.php/noticias-2/717-vi-p12-anos-de-la-masacre-del-paramo-de-la-sarnaeregrinacion-conmemoracion

[4]             http://www.excelsio.net/2013/10/capturan-presunto-paramilitar-que.html

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