La violencia contra la mujer un fenómeno social e histórico

Día tras día al conversar con las mujeres el tema común es la violencia ejercida en contra de ellas, y así lo vemos a diario en las noticias, el incremento de los feminicidios, de la violencia intrafamiliar, las violaciones y todos tipos de violencia (En el primer trimestre del año 2019 teníamos 19 casos de feminicidios, pero en lo corrido de los cinco primeros meses ya vamos con 37. Esos casos muestran un aumento sustancial con respecto al 2018 y cómo el fenómeno de los feminicidios sí es preocupante y sí viene aumentando. Frente a las edades, los feminicidios suceden en las mujeres con edad productiva que son entre los 20 años y los 39 años donde presentamos el mayor porcentaje de feminicidio”’, Así lo indica La directora de Medicina Legal, Claudia Adriana del Pilar García

Pero lo que pocos comprenden y quieren abordar, es que la violencia contra la mujer es un fenómeno social, multiforme e histórico y permeado por múltiples dimensiones, violencia que se ha venido constituyendo y estableciendo en relaciones sociales de género, raza y clase. Y que en la sociedad se ha naturalizado la opresión, discriminación, explotación y la violencia cometida contra la mujer, partiendo de una “superioridad de los hombres” frente a una supuesta “inferioridad de la mujer”.

 La violencia es una demostración de poder (hacia una persona, comunidad, pueblo, sector social o clase social), en este caso se ejercer el poder sobre las mujeres. La violencia contra la mujer ejercida por los hombres es resultado del modelo patriarcal de la sociedad donde las relaciones personales están basadas en la propiedad, el dominio y el control sobre la mujer. La violencia del sistema capitalista patriarcal se evidencia en todos los ámbitos y termina reproduciéndose en su vida diaria como algo natural. Es por esto que las mujeres de la mano con los hombres deben trabajar por un cambio social, cultural y político que conlleven a superar las relaciones de desigualdad entre hombre y mujeres.

Es así que para eliminar la violencia contra la mujer se debe trabajar por construir nuevas relaciones sociales, que se encamine en una vida libre de violencias, con condiciones de vida digna, respeto por el ser humano y la naturaleza. Pero para esto se hace necesario que las mujeres se organicen, se formen políticamente para ganar los espacios de toma de decisiones, y que esto esté de la mano de acción, movilización y lucha. Romper el silencio, entretejer las luchas y reforzar las formas de resistencia es el reto de las mujeres para continuar resistiendo.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *